Corredor Andes-Atlántico: el megaproyecto con EEUU que busca transformar la infraestructura argentina

Además, las empresas estadounidenses podrán participar de las licitaciones correspondientes o incorporarse como subcontratistas.
El acuerdo también incorpora infraestructura digital, con proyectos relacionados con Arsat, cables submarinos, fibra óptica y expansión de las telecomunicaciones, además de tecnología para reforzar la seguridad de plataformas y sistemas de inspección aduanera.
Estados Unidos financiará a sus empresas para invertir en Argentina
El modelo acordado entre ambos países tiene una característica central: Estados Unidos no plantea financiar directamente al Estado argentino, sino facilitar que empresas estadounidenses puedan participar de los grandes proyectos de infraestructura.
El canciller Pablo Quirno explicó que el Exim Bank permite financiar a proveedores estadounidenses para que puedan competir en proyectos desarrollados en Argentina.
Según explicó el funcionario, “el país no necesita financiamiento como país”, sino que el objetivo es generar las condiciones para que las instituciones financieras estadounidenses puedan respaldar a compañías que anteriormente no se animaban a ingresar al mercado argentino.
Del lado argentino, el Gobierno se compromete a mantener un marco legal y regulatorio estable, transparente y predecible, especialmente para las grandes inversiones en infraestructura.
En ese punto aparece nuevamente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios de largo plazo para proyectos de gran escala.
El corredor fortalece la alianza estratégica entre Argentina y EEUU
El Corredor Andes-Atlántico forma parte de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global y, de acuerdo con el Departamento de Estado estadounidense, constituye el primer corredor de esta iniciativa en el Hemisferio Occidental.
El proyecto se suma a otros corredores impulsados por Washington en distintas regiones del mundo, como el Corredor India-Medio Oriente-Europa, la Ruta Transcaspiana, el Corredor de Lobito en África y el Corredor Económico de Luzón en Filipinas.
El acuerdo adquiere además especial importancia en un escenario internacional marcado por las tensiones geopolíticas y la necesidad de garantizar cadenas de suministro seguras.
Quirno destacó precisamente ese punto y sostuvo que las cadenas de suministro y de valor adquirieron una importancia mucho mayor en los últimos años, llevando a los países a priorizar sus relaciones con socios considerados confiables.
En ese contexto, el Corredor Andes-Atlántico representa una apuesta para integrar los recursos estratégicos argentinos con infraestructura moderna, capital internacional y mercados occidentales, con Estados Unidos como uno de los principales socios para su desarrollo.




