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Politica

Javier Milei felicitó a Bolsonaro: “El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad”

Al alcanzarse el 27,88% del escrutinio, la ventaja del candidato del Partido Liberal (PL) se afianzó en un 50,85% (16.317.418 votos) frente al 41,05% (13.172.611 votos) del mandatario socialista. Con el 47,26% de las secciones computadas, Flávio Bolsonaro sostuvo el 50,20% (27.484.298 votos) contra el 41,63% (22.791.778 votos) de Lula da Silva.

Posteriormente, al contabilizarse el 64,81% de las secciones totalizadas, el líder opositor sumó 37.566.895 votos (49,58%) sobre los 32.007.853 votos (42,25%) de Lula da Silva, mientras que otros postulantes como Augusto Cury alcanzaron el 2,97%, Ronaldo Caiado el 2,34% y Renan Santos el 2,34%. Al llegar al 92,77% de las mesas escrutadas, Flávio Bolsonaro mantuvo la delantera con el 47,83% frente al 44,22% de Lula da Silva, guarismo que se ajustó al 47,23% contra 44,93% con el 98,99% del recuento, confirmando de manera irreversible la segunda vuelta electoral fijada para el 25 de octubre.

La despliegue operativo de la jornada involucró 500.000 urnas electrónicas distribuidas en 92.000 lugares de votación a lo largo de 5.570 municipios, sumado al registro de 919.000 brasileños en el exterior (32% más que en 2022). Flávio Bolsonaro —quien asumió la candidatura de la derecha ante la proscripción judicial ejercida contra su padre Jair Bolsonaro— sufragó a las 08:20 horas (20 minutos después de la apertura de las urnas a las 08:00) en la escuela municipal Barão Homem de Mello, en Vila Isabel, Río de Janeiro, acompañado por su esposa Fernanda Bolsonaro y vistiendo una camisa amarilla con el número 22.

Pese a encontrarse afónico, sentenció ante los medios: “Espero que Brasil dé un voto de protesta contra la era del atraso” y “Quiero que Brasil elija a su presidente hoy”. Durante su contacto con la prensa, Flávio Bolsonaro pronunció la consigna “viva la libertad, carajo” e hizo pública su intención de invitar a Javier Milei a Brasil. Este resultado ratifica el dominio de la derecha en el motor económico de la nación y asesta un golpe definitivo al socialismo en Brasil.