Hallaron fósiles de Homo erectus 200.000 años antes de lo que se se creía tradicionalmente

Los restos permiten comparar poblaciones de Paranthropus robustus separadas por unos 200.000 años. Los fósiles de Drimolen, de 2 millones de años, muestran diferencias sutiles pero importantes respecto de los de la cueva de Swartkrans, de 1,8 millones de años. En ese intervalo, los dientes de la especie se hicieron aún más grandes, al igual que los músculos asociados a la masticación.
Evolución en acción en la Cuna de la Humanidad
Los fósiles de homininos suelen ser tan escasos que las diferencias entre ellos resultan enormes y los científicos deben reconstruir con conjeturas los tramos faltantes del registro. En cambio, la cantidad de material de Drimolen ofrece una mirada poco habitual a los cambios microevolutivos que moldearon a los antepasados humanos.
Los investigadores ya habían notado que la población de Paranthropus robustus de Drimolen era lo suficientemente distinta como para merecer una designación de subespecie, Paranthropus robustus ukusa. Los nuevos fósiles descritos aportan respaldo adicional a esa clasificación formal.
El trabajo involucró a científicos de los Laboratorios de Paleociencia del Departamento de Arqueología e Historia de la Universidad de La Trobe, del Instituto de Investigación Paleo de la Universidad de Johannesburgo, del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwatersrand y del Departamento de Antropología de la Universidad de Washington. Los resultados se publicaron en la revista Annals of Human Biology.
Estos hallazgos reescriben parte del relato sobre los primeros pasos de nuestro linaje y muestran cómo dos especies cercanas respondieron de maneras opuestas a los mismos cambios ambientales en el sur de África hace dos millones de años.




