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Sociedad

Llamó «jabón» a Waldo Wolff en redes, lo denunciaron por antisemitismo y se retractó

Wolff sostuvo que la retractación pública es importante porque permite visibilizar la gravedad de estas expresiones y transmitir un mensaje a quienes creen que pueden agredir sin consecuencias a través de las redes sociales.

«En nuestro país el antisemitismo es un delito y aquellos que promovemos la convivencia en redes, promoviendo la discusión, pero con respeto, no vamos a permitir insultos antisemitas y los vamos a denunciar», afirmó el legislador.

El antisemitismo no puede naturalizarse en las redes sociales

El episodio expone cómo el antisemitismo puede aparecer incluso en discusiones sobre política local, mediante expresiones que recurren a la persecución y al exterminio de los judíos para atacar a un adversario.

La banalización de la Shoá representa un problema adicional porque convierte una tragedia histórica en un recurso para deshumanizar e insultar. El Holocausto fue el genocidio perpetrado por la Alemania nazi y sus colaboradores, que asesinó a seis millones de judíos, además de las persecuciones y crímenes cometidos contra otros grupos.

El caso también plantea una discusión sobre los límites de la confrontación política en internet. La crítica a las ideas, las decisiones y las declaraciones de un representante público forma parte del debate democrático, pero las agresiones discriminatorias basadas en la identidad religiosa o étnica constituyen un fenómeno diferente.

La denuncia de Wolff y la retractación de Fredes dejaron un mensaje sobre la necesidad de no normalizar el antisemitismo, incluso cuando aparece disfrazado de provocación o de insulto en una discusión política. La libertad de expresión y la convivencia democrática requieren distinguir entre cuestionar a un dirigente y utilizar el sufrimiento de millones de víctimas para degradarlo.

La participación comprometida en una jornada de reflexión en el Museo del Holocausto busca, en ese sentido, incorporar una instancia educativa al desenlace del caso y recordar por qué las referencias al exterminio nazi no pueden tratarse como bromas inocentes.