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Sociedad

Un hallazgo arqueológico de hace 60.000 años permitió identificar un misterioso antílope

Un equipo internacional de investigadores realizó un sorprendente descubrimiento arqueológico en Sudáfrica al identificar rastros de un antílope de hace aproximadamente 60.000 años en sedimentos ricos en ocre. El hallazgo permitió recuperar evidencia de materiales animales que habían permanecido invisibles durante miles de años y abrió nuevas posibilidades para comprender cómo vivían los primeros Homo sapiens.

La investigación, desarrollada por especialistas de la Universidad de Kyushu, en Japón, la Universidad de Bergen, en Noruega, y la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, fue publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society B.

El descubrimiento se produjo a partir del análisis de muestras del Complejo Kilpdrift, un yacimiento arqueológico ubicado en los acantilados costeros de la Reserva Natural De Hoop, en Sudáfrica. Allí, los científicos encontraron proteínas antiguas de colágeno pertenecientes al eland común (Taurotragus oryx), una especie de antílope africano.

El equipo analizó muestras de sedimentos archivadas del Complejo Kilpdrif mediante paleoproteómica, un campo en auge de la arqueología y la paleontología que estudia las proteínas antiguas conservadas en materiales recolectados en yacimientos arqueológicos
El equipo analizó muestras de sedimentos archivadas del Complejo Kilpdrif mediante paleoproteómica, un campo en auge de la arqueología y la paleontología que estudia las proteínas antiguas conservadas en materiales recolectados en yacimientos arqueológicos

Lo llamativo es que los investigadores no encontraron restos óseos del animal, sino evidencia molecular conservada en una superficie de ocre, un pigmento natural utilizado por las poblaciones prehistóricas.

Cómo descubrieron al antílope que permaneció oculto durante 60.000 años

Para identificar el origen de los materiales encontrados, los especialistas utilizaron una técnica conocida como paleoproteómica, que permite estudiar proteínas antiguas conservadas en restos arqueológicos.