Manotazo de ahogado de Lula: a 10 días de las elecciones bajó la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales

Es decir: Lula cobra el beneficio electoral en octubre de 2026 y el costo lo absorbe el país entero más de un año después, gane quien gane. Si pierde, le deja la bomba al rival. Si gana, ya no tiene que rendir cuentas por ella hasta 2030.
Cuánto cuesta trabajar menos por el mismo sueldo
El propio oficialismo conoce la factura. El gobierno cita un estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) según el cual la reducción de 44 a 40 horas elevaría el costo medio del trabajo en 7,84%. Otras estimaciones son más duras: la reducción de jornada con mantenimiento de salario representa un alza de hasta 10% en el costo de la hora trabajada.
El impacto recae de lleno sobre los sectores que más empleo generan. La Confederación Nacional del Comercio (CNC) calcula que 93% de los trabajadores del comercio minorista y 92% del mayorista trabajan más de 40 horas semanales. Datos del Ministerio de Trabajo y del IBGE citados durante la votación indican que 36,2 millones de vínculos formales tienen jornada contratada superior a 40 horas. Son millones de puestos cuyo costo sube por decreto, en un país donde la informalidad ya es la válvula de escape de cada encarecimiento del empleo registrado.
El candidato que no iba a ser candidato
Hay un detalle más que el relato oficial prefiere olvidar. En octubre de 2022, a cuatro días del balotaje contra Jair Bolsonaro, Lula insistió en que no se presentaría a un nuevo mandato en 2026 si ganaba: “De ser electo, seré presidente por un período”, escribió en Twitter.
Cuatro años después, no solo compite por la reelección: la compite repartiendo horas de descanso con cargo a la nómina ajena. Si en 2022 la promesa era de una sola gestión, la de 2026 es trabajar menos por igual sueldo. Ambas se hicieron en la última semana de campaña. Una ya se incumplió.




