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Opinion

Conversaciones con Murray Rothbard: ¿Por qué necesitamos permiso para trabajar?

—Si una actividad soporta restricciones innecesarias, la solución no es imponerlas también al nuevo competidor. Es preguntarse cuáles de esas restricciones deberían desaparecer.

—Entonces el problema excede ampliamente a Uber.

—Por supuesto. En “Man, Economy, and State with Power and Market” distinguí dos formas fundamentales de relación social: la voluntaria y la coercitiva. Cuando dos personas realizan pacíficamente un intercambio, opera el principio del mercado. Cuando un tercero utiliza la fuerza para impedirlo o condicionarlo, hemos introducido el principio coercitivo.

—¿Significa eso que cualquiera debería poder hacer cualquier trabajo sin ninguna responsabilidad?

—No. Libertad no significa inmunidad frente al fraude, el incumplimiento contractual o el daño causado a otros. Significa que la ausencia de un permiso estatal no convierte por sí sola una actividad pacífica en ilegítima.

—¿Cuál sería entonces la pregunta que deja el caso de Rosario?

—Antes de preguntar qué requisitos debe imponer el gobierno para permitirnos trabajar, preguntaría algo más sencillo: si dos adultos quieren realizar voluntariamente un intercambio que no agrede a nadie, ¿por qué deberían necesitar permiso de un tercero?

—Muchas gracias, profesor. La seguimos la semana que viene.